Desde muy antiguo, los colores con mayor longitud de onda (amarillo, rojo) se han asociado con el sol, la luz, la energía, el calor, la actividad y lo masculino. Por contra, los de menor longitud de onda (azul, índigo y violeta), se han relacionado con la luna, la noche, el reposo, la pasividad y lo femenino. El blanco los contiene a todos, y sería la expansión total, y el negro, la contracción total. Pero desde la perspectiva psicológica, los colores primarios son rojo, verde, azul y amarillo.
- Rojo: se relaciona básicamente con lo físico y el cuerpo, así como con la conquista y la agresión. Resulta estimulante y vigorizante. También se asocia con el sexo, la autoridad y la excitabilidad.
- Verde: está en el centro del espectro luminoso y representaría el perfecto equilibrio. Se relaciona con la naturaleza y la vida. Según algunos psicólogos, está ligado a la autoestima.
- Amarillo: en la filosofía oriental se relaciona con el plexo solar, el punto donde se localiza lo emocional. Significa esperanza, renovación, espontaneidad y capacidad de disfrutar.
- Azul: es el color del intelecto. Tiene efecto calmante y relajante, y por eso predispone a la reflexión. Asociado con el agua y el cielo. Revela reposo, tranquilidad y profundidad de los sentimientos, así como satisfacción, ternura y afecto.
Otras curiosidades:
Se ha comprobado que cuando una habitación está pintada en tonos azules, quienes la habitan tienden a subir la calefacción un par de grados en invierno. En las que predominan los tonos rojizos ocurre todo lo contrario.
La capacidad para estimular simultáneamente el apetito por consumir y el movimiento continuo de gente es precisamente la razón por la que los establecimientos de comida rápida utilizan rojos y naranjas en su decoración. Los colores se tienen muy en cuenta cuando se quiere crear un ambiente poco acogedor

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